JOSEP CABALLOL Y JUDIT CARDONA Presidente saliente y presidenta entrante del Amisol

«Esperamos que la celebración de los 50 años incentive la apertura del Amisol hacia la población»

 

AmIsol cumple 50 años este 2026, hablamos de cómo se encara esta nueva etapa, cuáles son los retos que se proponen y los temas que afectan a la asociación de Solsona y que se pueden sentir reflejadas las otras asociaciones que trabajan con personas con diversidad funcional / Anna Montraveta Riu

 

Josep Caballol dejó la presidencia de la Asociación Amisol el pasado mayo, después de estar diez años al frente. El relevo lo ha tomado Judit Cardona, coincidiendo con los 50 años de la entidad, que se celebrarán este año. El Amisol hace medio siglo que ofrece servicios a las personas con diversidad funcional ya sus familiares en el Solsonès y poblaciones vecinas. Con los años, los retos han cambiado, pero la entidad sigue al pie del cañón para adaptarse a las necesidades actuales.

 

– Josep, has sido diez años el presidente de Amisol . ¿Cómo se decidió el cambio de presidencia?

 J: Aunque ya no sea presidente, sigo en la Junta como vocal, lo que no siempre es habitual cuando hay un cambio de presidencia. Nos pareció que a los 50 años de la entidad era un buen momento para cambiar la presidencia. El mandato de los miembros de la junta es de cuatro años, aunque la mitad de la Junta se renueva cada dos, para que pueda existir cierta continuidad. Dentro de la Junta, además, se buscan perfiles profesionales diferentes, como por ejemplo del ámbito sanitario, del derecho, de las letras… así como personas de los sectores profesionales del Centro Especial de Trabajo, en este caso del aserradero.

 

– ¿Cómo valoras estos años y cuáles han sido los objetivos cumplidos?

J: Lo más importante de estos años ha sido el crecimiento del Amisol. Cuando entré en la presidencia, Amisol hacía 40 años que se había creado gracias a los gigantescos esfuerzos de mucha gente y, en ese momento, estaba en período de crecimiento. Casi todos los servicios de la entidad se ubicaban en la zona del actual aserradero, en el Polígono de Santa Llúcia – que fue una donación de una familia de Solsona – y hubo la necesidad de buscar más espacio y de modernizar los servicios. Teníamos un bus que hizo el servicio entre Cardona y Solsona durante 30 o 40 años, mucha gente le recordará… había una flota de vehículos muy vieja y tuvo que empezar a cambiarse. Ahora tenemos dos furgonetas eléctricas. Y justo antes de la COVID, pudimos desplazar parte de los servicios al edificio del Seminario de Solsona, que fue un acierto porque permitió hacer grupos más reducidos y tener más opciones , a la vez que sirvió también para acercarnos a Solsona y visibilizarnos más.

 

– Judit, ¿cuáles son los retos que te propones para estos próximos años?

Ju: Ante todo, terminar las obras que estamos haciendo en el edificio del Seminario para que el servicio de ocupacional pueda pasar a la planta baja. Se prevé terminarlas este 2026. La accesibilidad a la actual segunda planta no es la óptima y un ejemplo fue el día del apagón, que los bomberos estaban colapsados y tuvimos que bajar a los usuarios en silla de ruedas por las escaleras. Aquel momento fue clave para ver que debía ir a la planta baja: hay mucha claridad y se puede salir y entrar de forma fácil. Un segundo objetivo será ir modernizando los equipos del aserradero, porque algunas máquinas tienen más de 40 años y las averías son importantes. Y como reto principal, seguir siempre avanzando en la mejora de los servicios que velan por la calidad de vida de las personas que atendemos.

 

– Como decía Josep, Amisol ha ido creciendo y el número de personas atendidas cada vez es más numeroso: ya sois una plantilla de 125 personas, de las cuales unas 50 son personas con diversidad funcional, y por otra parte están las personas usuarias de los servicios que son más de 60 (sin tener en cuenta a los niños atendidos en el CDIAP). ¿Cómo se sostiene una entidad de esa magnitud con una vocación social de base?

J: Sobre todo con la concertación de los servicios por parte de la administración pública y con algunas subvenciones, que conjuntamente representan en torno al 60% del presupuesto anual. El resto de financiación proviene del Centro Especial de Empleo (CET). Los CET, son empresas que contratan a personas con diversidad funcional y que pueden tener muchas actividades productivas diferentes para poder dar trabajo a la máxima diversidad de perfiles y capacidades posible. Por ejemplo, en el Amisol, como actividades propias tenemos el aserradero o el Bar Casal, con una plantilla de 30 personas y un equipo de apoyo que incluye profesionales en psicología y trabajo social y un equipo de monitores.

Ju: Otra actividad muy importante de nuestro Centro Especial de Empleo, son los manipulados, que son servicios con empresas externas donde un grupo de personas trabajadoras del Amisol les realiza trabajos concretos, generalmente de montaje manual, control de calidad o embalaje. Las grandes empresas con las que tenemos contratos de este tipo son AMES y Textil Olius, y emplean a unas 20 personas.

 

– Y fuera de su Centro Especial de Empleo, ¿ofrece un apoyo a las empresas para que incorporen personas con diversidad funcional?

Ju: Sí, otro servicio que tenemos es el servicio Enlace, que prepara cada año a diez personas para que entren en el mundo laboral, buscando el encaje del perfil de cada uno en función del puesto de trabajo ofrecido por la empresa receptora. Además, durante el tiempo que sea necesario, se hace un seguimiento a la persona una vez incorporada y se le da soporte a las necesidades que pueda tener. Este servicio siempre ha sido muy bien recibido por las empresas, aunque es una tarea difícil y no siempre acaba dando frutos. Por los motivos que sea, por el miedo, por el desconocimiento o por otros, hay empresas que les cuesta acabar de dar el paso.

 

– Más allá de los mencionados, ¿qué otros ingresos tiene?

J: La aportación de los socios –que son alrededor de 300– al principio era importante, pero ahora ya sólo representa el 0,5% del presupuesto. Sin embargo, su implicación es muy importante para la entidad por el vínculo emocional que representa y animamos a todo el mundo a formar parte de ella, como muestra de apoyo al colectivo que atendemos. Las herencias también nos han ayudado mucho, puesto que el Amisol es una entidad social que puede recibir donativos pagando un porcentaje de impuestos muy bajo. En esta línea, hace unos años recibimos una donación que sirvió para financiar las obras del nuevo hogar-residencia, en el que actualmente viven 10 personas. Y también hemos recibido dinero de asociaciones o empresas que se han deshecho, así como otras aportaciones, como la del Testamento del Carnaval, que facilita que a quien le toque, pueda dar mil euros a una entidad .

 

– ¿Cuál es la función de los socios dentro de la entidad?

Ju : Los socios tienen un papel muy relevante ya que constituyen la Asamblea, que es el máximo órgano de gobierno de la entidad. Una vez al año se reúnen y se les presenta la memoria de actividades y el estado de cuentas, siendo los socios quienes las votan. Al final, es ante sí donde debe rendirse cuentas.

 

– ¿Qué cree que se podría hacer para incentivar que haya más socios?

Ju : Yo creo que hacer más actividades con la comunidad es uno de los grandes retos. Hacer que las familias, por ejemplo, puedan participar en las decisiones. Falta más contacto y así la gente se acordará más del Amisol . De hecho, ahora que cumplemos 50 años se están preparando actos en este sentido.

 

– ¿Qué otras formas tiene la gente para participar con la entidad individualmente?

J: Una forma de colaborar es con la venta de rosas por Sant Jordi. Son muchos los solsonenses que vienen a comprar la rosa en nuestra parada o participan como vendedores.

Ju : Y también a través del voluntariado, que es una forma muy bonita de conocer la entidad y las personas que forman parte de ella. Se puede participar compartiendo actividades de ocio, haciendo acompañamientos o yendo a tomar un café con algún usuario de vez en cuando, o incluso montando talleres si se tienen habilidades concretas.

J: Por ejemplo, desde el Club de Bitlles se organiza una actividad conjunta que los usuarios disfrutan mucho. O a través de los Amipops , que permite realizar una aportación para fomentar un Carnaval más inclusivo.

 

– ¿Cree que con estos últimos años el apoyo institucional -local y nacional- ha ido en aumento?

Ju: Sí, actualmente, la Generalitat sostiene toda la parte de concertación de servicios y ayudas en el ámbito laboral. La Diputación de Lleida también se ha estructurado para dar mayor apoyo a través de diferentes tipos de subvenciones. A nivel local, el Ayuntamiento de Solsona colabora sobre todo con la cesión de espacios y con el encargo de servicios, así como con el Consejo Comarcal que también participa con apoyos logísticos al colectivo. Por el contrario, echamos de menos más colaboración de algunos ayuntamientos de la comarca, si bien algunos sí que nos tienen en cuenta y se lo agradecemos mucho.

J: Estoy de acuerdo, a veces nos ponen al mismo nivel que otras entidades comarcales o municipales, como podría ser una entidad deportiva, y no es así porque las necesidades y servicios de nuestra entidad son muy diferentes.

 

– Su Centro Especial de Empleo, a nivel productivo, compite con la empresa ordinaria a pesar de dar trabajo a personas con necesidades especiales, cuyo bienestar, tiene un peso muy importante en la capacidad de trabajo. ¿Cómo alcanzar este grado de competitividad en el mercado ordinario teniendo estas características tan concretas?

J: El valor de nuestra labor en el Centro Especial de Trabajo es doble, por un lado está el valor social, muy elevado por su impacto real en el territorio, y por otro, el valor económico que debe permitirnos ser competitivos y salir adelante. En el aserradero, por ejemplo, hacemos un producto que nos permite diferenciarnos de muchos paleteros que tienden a hacer más cantidad de un producto de tamaños estándares. Nosotros estamos especializados en palés y jaulas de tamaños especiales, muchas veces hechos a medida del cliente. Y esta labor de artesanía industrial es la forma que tenemos de dar valor económico a la capacidad de trabajo de nuestra plantilla, que es a quien nos debemos y nuestro objetivo de existir.

Ju: Exacto, a nosotros no nos interesa fabricar de forma automatizada porque deberíamos prescindir de nuestros trabajadores, y justamente, darles trabajo, es nuestra finalidad. Por tanto, no tenemos la voluntad de sacar puestos de trabajo para buscar más rendimiento sino la de crear trabajo para que se pueda trabajar más y mejor.

 

– ¿Y con el Bar Casal?

J: Con el Bar Casal es algo más complicado, porque a pesar de los esfuerzos que hacemos por estar al mismo nivel que otros establecimientos de restauración de Solsona, nos cuesta que sea sostenible económicamente ya que la plantilla debe contar con monitores y personal de apoyo. Sin embargo, estamos contentos porque sentimos que la gente de Solsona nos quiere mucho, y que aprecia el local y el servicio y la labor que hacemos. También es verdad que la ubicación puede que no sea muy buena y tenemos previsto señalizarlo mejor para hacernos más visibles.

 

– Otro de los servicios que gestiona desde el Amisol es el CDIAP de Solsona (Centro de Desarrollo Infantil y Atención Precoz). ¿Cuál es la situación de este servicio actualmente?

Ju: Ahora mismo se está atendiendo a un volumen de entre 80 y 90 niños al mes, con una lista de espera que no para de aumentar a pesar del esfuerzo del equipo de profesionales para dar cabida a todo el mundo. Es un servicio que atiende a niños desde los 0 a los 6 años y está cubierto por una psicóloga, una trabajadora social, una fisioterapeuta, una logopeda y un neuropediatra. Hace unos años se atendía con una frecuencia semanal, pero actualmente, debido a la presión asistencial, debe realizarse quincenalmente ya menudo se dan altas antes de los 6 años para hacer lugar a casos complicados, como niños muy pequeños y con problemáticas urgentes de atender. Las profesionales están saturadas y se necesitan más recursos, sobre todo ahora con la incorporación de Biosca y Torà en la comarca.

 

– ¿Cómo cree que debería hacerse para que socialmente se conociera más el trabajo que hacía desde el Amisol ?

 Ju: Haciendo mucha divulgación y acciones en la comunidad, aunque ya lo hacemos en parte con la publicación de notas de prensa y en las redes sociales. Este año, esperamos que la celebración de los 50 años sea una buena manera de incentivar más esta apertura de la entidad hacia la población, porque realizaremos una jornada de puertas abiertas una vez terminadas las obras del centro ocupacional y organizaremos actividades a las que todo el mundo estará invitado.

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